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Azul contra Azul

Emily Dickinson expresa su apuesta por la libertad creativa y vital de muchas maneras diferentes. Reflejo de su pensamiento y de su manera de vivir, la poesía se convierte en el vehículo para ir un paso más allá de lo cotidiano, de lo prosaico, y salirse fuera de los moldes que pretenden sujetarla y encasillarla.

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Como escribe en el poema 445:

Me encierran en la Prosa –

Como cuando de Niñita

Me metían en el Gabinete –

Porque les gustaba “callada” –

 

¡Callada! Si hubieran podido asomarse –

Y ver mi Cerebro – dar vueltas – […]

They shut me up in Prose – /As when a Little Girl/ They put me in the Closet – /Because they liked me “still” – // Still! Could themselves have peeped – /And seen my Brain – go round –  […]

En el universo poético, los límites no existen. En su caso, alzar la voz no es solo enfrentarse a las reglas, sino establecer su propia medida de las cosas. Y se mide con lo más grande (poema nº 598):

El Cerebro – es más ancho que el Cielo –

Porque – si los pones al lado –

El uno contendrá al otro

Fácilmente – y a Ti – además –

 

El Cerebro es más profundo que el mar –

Porque – si los sujetas – Azul contra Azul –

El uno absorberá al otro –

Como hacen –  las Esponjas – con los Cubos –

 

El Cerebro es justo el peso de Dios –

Porque – Sopésalos – Libra por Libra –

Y diferirán – si lo hacen –

Como la Sílaba del Sonido –

The Brain – is wider than the Sky –/For – put them side by side –/The one the other will contain/With ease – and You – beside –

The Brain is deeper than the sea –/For – hold them – Blue to Blue –/The one the other will absorb –/As Sponges – Buckets – do –

The Brain is just the weight of God –/For – Heft them – Pound for Pound –/And they will differ – if they do –/As Syllable from Sound –

Toda una declaración de principios: la individualidad es el “peso de Dios”. Nuestra mente, más ancha que el cielo y más profunda que el mar, es capaz de contener la idea misma de infinito. Emily Dickinson coloca en los dos platos de la balanza el lenguaje y la divinidad para mostrar que tienen el mismo peso; para ella eso que se llama dios existe porque lo pensamos y lo expresamos a través del lenguaje. Y remata con un verso que plantea una cuestión muy sutil: ¿hay alguna diferencia entre una sílaba y el sonido que emite?.

En el siguiente poema, en tan solo ocho versos viaja desde lo físico y lo prosaico hasta lo inmaterial de una manera muy gráfica y con su tono irónico tan característico (nº 585):

Si alguna vez la tapa se levanta de mi cabeza

Y deja salir el cerebro

El tipo irá adonde pertenecía –

Sin ninguna indicación mía,

 

Y el mundo – si el mundo está apreciando –

Verá qué lejos de casa

Le es posible vivir al sentido

El alma allí – todo el tiempo.

If ever the lid gets off my head/And lets the brain away/The fellow will go where he belonged –/Without a hint from me,//

And the world – if the world be looking on –/Will see how far from home/It is possible for sense to live/The soul there – all the time.

Apelando a la sensibilidad de quiénes miran, o leen, construye esa imagen tan rompedora de la mente viajando sin su receptáculo, guiada por la inspiración. El principio creador es el lenguaje poético, lo que posibilita todo lo demás. En sus propias palabras: Habito en la Posibilidad – / Una Casa más bella que la Prosa –

Imagen: Mariana Laín, 2014