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Enmarañada en sueños

Existe un espacio de ambigüedad entre la semi-consciencia y la realidad del despertar. Una evocación emana de ese centro, en el hueco de misterio que se crea mientras soñamos y que irradia hacia la superficie.

 

Tangled up in dreams

Tangled up in dreams

Enmarañada en sueños, envuelta sobre sí misma, la mente parece abrazar una imagen como ésta (poema 261):

Yo tenía una Joya en los dedos –

Y me quedé dormida –

El día era caluroso, y los vientos prosaicos –

Dije “Se quedará” –

 

Me desperté – y reprendí a mis honestos dedos,

La Gema no estaba –

Y ahora, un recuerdo de Amatista

Es todo lo que poseo –

I held a Jewel in my fingers –/And went to sleep – /The day was warm, and winds were prosy – / I said “Twill keep”// I woke – and chid my honest fingers,/The Gem was gone – / And now, an Amethyst remembrance/ Is all I own – 

Vientos prosaicos y sueños de la imaginación, de la mente soñando con la lasitud física de una siesta en un día de calor. Aquello que atesorábamos en el sueño y que se nos escapa entre los dedos al despertar; a veces tan vívido y tan nítido que sorprende que se desvanezca y sólo quede el anhelo por recuperar esa joya.

Hay muchas referencias a los sueños y al despertar, a la noche y a la aurora en los poemas de Dickinson. A veces expresa la perfección que reside en ese mundo onírico, como en la primera estrofa del poema 1361:

No me dejes estropear ese Sueño perfecto

Con una mancha Auroral

Sino ajusta mi Noche diaria de modo

Que aquel vuelva otra vez.

 […]

Let me not mar the perfect Dream/By an Auroral stain/But so adjust my daily Night/That it will come again//[…]

Otras veces la poeta nos recuerda que es en la dimensión de lo real dónde se crea –y se recrea- la experiencia de vivir, lo que alimenta finalmente la escritura (poema nº 449)

Los Sueños – están bien – pero Despertar es mejor –

Si Una se despierta por la Mañana –

Si Una se despierta a Medianoche – mejor –

Soñando – de la Aurora –

 

Más Dulce – los Imaginarios Petirrojos –

Nunca alegraron a un Árbol –

Como a una Sólida Aurora – confrontándonos –

Que no conduce a ningún Día –

Dreams – are well – but Waking’s better –/If One wake at Morn –/If One wake at Midnight – better –/Dreaming – of the Dawn –//

Sweeter – the Surmising Robins –/Never gladdened Tree –/Than a Solid Dawn – confronting –/Leading to no Day –

Parece deslizarse suavemente de un estado a otro, pero enseguida introduce un elemento de sorpresa, la luz del día en mitad de la noche; o la voz del pájaro que canta (personificando a la poeta) al despertar. Y ese giro desconcertante del final: un amanecer que no conduce a ningún día.

El modo en que Emily Dickinson utiliza la ironía, los saltos en el contenido y en la forma, nos lleva a replantearnos el sentido de cada verso y de cada poema. Como en esa teoría del enmarañamiento (entanglement) que explica que cuando se separan dos partes entrelazadas de un cuerpo, incluso si se llevan hasta los extremos opuestos del universo, si se altera una de ellas la otra se verá idénticamente alterada.