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Lanzar los barcos

El viento, los barcos y los libros que nos traen, y nos llevan, de Emily Dickinson a María-Mercé Marçal y vuelta. Jugando con los elementos, el viento, el agua y el suelo donde nos prometen aterrizar.

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Empieza Dickinson (1160):

Los Deberes del Viento son pocos –

Lanzar los barcos en el Mar –

Instituir Marzo – escoltar los Diluvios

E introducir la Libertad

 

Los placeres del Viento son anchos,

Morar entre Extensión,

Permanecer, o vagar,

Especular, o entretener Bosques

[…]

The Duties of the Wind are few – / To cast the ships at Sea – / Establish March – the Floods escort/ And usher Liberty // The pleasures of the Wind are broad,/ To dwell Extent among,/ Remain, or wander,/ Speculate, or Forest entertain// […]

Emily invita a que nos adentremos en esos espacios abiertos y merodear siguiendo el rastro de sus imágenes: un viento que es a la vez elemento natural y nuestra capacidad para pensar e imaginar. Lo  más inasible tiene el poder de desatar tempestades, y de generar primaveras.

Y en el siguiente poema (1286) continúa, lo más ligero transporta el alma humana:

No hay Fragata como un Libro

Para llevarnos a Tierras lejos

Ni Corceles como una Página

De trenzada Poesía –

Este viaje lo puede hacer quien muy pobre

Sin agravio de Tributo –

Qué frugal es la Carroza

Que lleva el Alma Humana

There is not Frigate like a Book/ To take us Lands away/ Nor any Coursers like a Page/ Of prancing Poetry – / This Travel may the poorest take/ Without offence of Toll – / How frugal is the Chariot/ That bears the Human Soul –

Celebrando el libro, entre las rosas de la calle encontré el otro día un poemario de Maria-Mercé Marçal en inglés y catalán. Sin saber que Dickinson fue una de sus poetas de referencia, leo, ya casi al final del libro, este poema (del que hago aquí una traducción aproximada):

Sobre el agua

[…] o aire estadizo

de días lanzar

como un puente

de barcos

vacilantes

el amor. Y en el corazón del viento

más helado enarbolar

las frágiles llamas:

la promesa y el perdón.

Damunt l’aigua/[…] o estantissa/ dels diez llançar/ com un pont/ de barques/ vacil.lants/ l’amor. I al cor del vent/ més glacial enarborar/ les fràgils flames:/ la promesa i el perdó.

La promesa de algo más, sobre un material tan frágil y tan perdurable a la vez como los versos de estas dos poetas (que no titulaban sus poemas). Entre el viento glacial, un cuerpo herido alza la voz; y la de Dickinson llegada desde cien años antes, una brisa vivificante (1157):

El Regocijo es la Brisa

Que nos levanta del Suelo

Y nos deja en otro sitio

Cuyo enunciado no se encuentra –

 

No nos retorna, pero después de tiempo

Sobriamente descendemos

Un poco más nuevas por el término

Sobre Suelo Encantado

Exhiliration is the Breeze/ That lifts us from the Ground/ And leaves us in another place/ Whose statement is not found// Returns us not, but after time/ We soberly descend/ A little newer for the term/ Opon Enchanted ground

La euforia, el júbilo, es un aire que nos transporta y nos deposita en un terreno diferente, encantado, transformadas por el viaje – la lectura.