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Portada del libro La reina Juana I de España, mal llamada la Loca
Título:
LA REINA JUANA I DE ESPAÑA, MAL LLAMADA LA LOCA
Autor:
Serie:
Una historia verdadera (Biografías bilingües ilustradas)
Idioma:
Español e Inglés
Traducción:
Laura Pletsch-Rivera
Ilustraciones:
Mariana Laín
de páginas:
112
Nº de ilustraciones:
7
Tamaño:
13,5 x 20,2 cm.
Edición:
Primera Edición (2017)
Encuadernación:
Rústica con solapas
ISBN:
978-84-947033-2-4
Precio:
11,50 € (IVA incluido)

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Descripción:

Juana I, mal llamada la Loca (1479-1555), fue la primera reina de España y la más poderosa de su tiempo. Unió sin guerras los reinos de Castilla, Aragón y Navarra. La leyenda de su “locura de amor” fue inventada para desautorizar su obra política. La reina Juana I no hizo el arriesgado espectáculo de trasladar ceremoniosamente el cadáver de su marido desde Miraflores hasta Granada solo para defender los derechos sucesorios de su hijo Carlos. Lo hizo también para escenificar y dar a conocer su propio pensamiento político sobre la monarquía: implantar, frente al absolutismo moderno, la monarquía en relación, gobernando con su hijo Carlos V durante 40 años. Tanto es así que cuando Juana I murió el 12 de abril de 1555, a los 75 años de edad, su hijo anunció solemnemente en Bruselas, unos meses después, su inminente abdicación, que completó el 16 de enero de 1556. Carlos V, que moriría en Cuacos de Yuste el 21 de septiembre de 1558, a los 58 años, no reinó prácticamente nunca en España sin su madre. El amor entró así en la política, ocupando su lugar en la cima de la organización del Estado. Con la frase: “Yo tengo mucho amor a todas las gentes” empezó su discurso a los Comuneros en 1520.

Los libros de Historia no han reconocido la gran obra política de Juana I. No han reconocido que fue la primera reina de España, atribuyendo este estatuto a su hijo Carlos I. No lo han hecho porque se han quedado en la pesada tradición patriarcal moderna que intentó suprimir lo femenino libre de la cultura occidental. Hoy, al final del patriarcado, se le sigue escatimando a Juana I ese reconocimiento porque España es actualmente, en España, una palabra conflictiva.