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Emily Dickinson y Virginia Woolf: Sin casa en casa

La muerte de la madre provoca en las dos autoras una sensación similar de doloroso vacío, pero también de perplejidad a la hora de intentar explicar(se) lo que representaba la figura materna. Y aunque las circunstancias fueran diferentes -Emily Norcross murió cuando Dickinson ya era una mujer adulta, mientras que Woolf perdió a su madre, Julia Stephen, siendo niña- encontramos elementos comunes que aparecen en sus respectivas obras.

Post18

Escribe ED:

Al brillante este ella vuela,

[…]

Amoldando lo que ella es,

Abarcando lo que ella era,

Estimamos que soñamos – 

Y eso disuelve los días

Por los que la existencia se extravía

Sin casa en casa.

To the bright east she flies, […] Fashioning what she is,/Fathoming what she was,/We deem we dream –/And that dissolves the days/Through which existence strays/Homeless at home.

El poema (nº 1603) inscrito en una carta a su amiga Maria Whitney fechada en 1883, viene a continuación de un pasaje en memoria de su madre, que había muerto el 14 de noviembre 1882 (unos días antes de que ED cumpliera 52 años).

Todo es borroso ciertamente sin nuestra desparecida madre  – quien alcanzó en dulzura lo que perdió en fuerza-  aunque el dolor de preguntarme sobre su muerte, acortó el invierno; y cada noche que lo intento halla mis pulmones más sin aliento, buscando lo que significa.”

(“All is faint indeed without our vanished mother – who achieved in sweetness what she lost in strength – though grief of wonder at her fate, made the winter short; and each night I reach finds my lungs more breathless, seeking what it means.”)

Virginia Woolf dejó escrito en sus memorias cómo vivió obsesionada por la presencia de su madre (muerta el 5 de mayo de 1895 cuando la escritora tenía 13 años) hasta que, cumplidos los cuarenta, escribió Al faro. En su ensayos autobiográficos relata lo difícil que le resulta describir sus sentimientos hacia ella, o a su madre como persona. La madre era el centro de su infancia:

“Definitivamente ahí estaba ella, en el mero centro de esa gran espacio catedralicio que era mi infancia; ahí estaba ella desde el mismo principio. Mi primer recuerdo es de su regazo,…su voz todavía suena débilmente en mis oidos…”.

“Y por supuesto ella era primordial…el sentimiento que yo tenía de vivir tan completamente en su atmósfera que una nunca se alejaba lo suficiente para verla como persona. Ella lo era todo. Esto se comprobó el 5 de mayo de 1895. Porque después de ese día no quedó nada de ello”.

(“Certainly there she was, in the very center of that great Cathedral space which was my childhood; there she was from the very first. My first memory is of her lap;…Her voice is still faintly in my ears…”

“And of course she was central…the feeling I had of living so completely in her atmosphere that one never got far enough away from her to see her as a person. She was the whole thing”. “This was proved on May 5th 1895. For after that day there was nothing left of it.”)

Esa misma dificultad que expresa ED en la carta, cuando dice que todo se había vuelto incierto. Sentimiento y paradoja que traduce en este poema (nº 1695); sólo puede ver con claridad a la madre una vez muerta:

Te veo más clara a causa de la Tumba

Que tomó tu cara entremedias

Ningún espejo podría iluminarte

Como esa piedra imperturbable  –

 

Te conozco mejor a causa del acto

Que te hizo primero desconocida

La estatura del nido vacío

Atestigua el Pájaro que se ha ido

I see thee clearer for the Grave/That took thy face between/No mirror could illumine thee/Like that impassive stone – // I know thee better for the act/That made thee first unknown/The stature of the empty nest/Attests the Bird that’s gone

Hay otro elemento común en esa memoria; ambas nos trasladan un algo de melancolía que se hallaba en la cara más escondida del carácter de estas madres. Como escribe VW, su madre era “Severa, con un fondo de sabiduría que la hacía estar triste. Tenía su propia pena esperando tras ella a que se sumergiera en su privacidad” (“Severe, with a background of knowledge that made her sad. She had her own sorrow waiting behind her to dip into privacy”). No hay testimonios directos sobre el origen de esa tristeza aparte de lo que nos cuentan las dos autoras, no conocemos la personalidad de estas mujeres fuera del círculo intimo, dónde se dedicaron a sostener la vida familiar («keeping the panoply of life»). Aunque de sus datos biográficos se desprende que eran personas cultas, activas, interesadas en el mundo en que vivían y que transmitieron esos intereses a sus hijas.

La muerte de Emily Norcross y de Julia Stephen interpela a sus hijas (mujeres que no tuvieron descendencia) sobre el significado de sus propias vidas, y llama la atención que las dos utilicen el mismo término “faint, faintly” para describir un mundo que se va desdibujando tras su desaparición.

Imagen: Fragmento de Autorretrato, de Sofonisba Anguissola (1.554)