Nuestro blog: Siguiendo a Emily Dickinson

Síguenos

Sigue nuestro blog


Un castillo de diamantes

Esta pudiera parecer una relación poco verosímil, pero tiene fundamento. Una conversación entre Teresa de Jesús y Emily Dickinson sobre el alma y la espiritualidad. Porque hay diálogos que atraviesan el tiempo, no necesitaron ser lo que llamamos coetáneas para inspirarse en experiencias y palabras compartidas. Por medio de la mística y a través de la poesía. Si bien su actitud ante dios y la práctica religiosa era muy distinta, tienen en común el elemento de misterio que está presente en la espiritualidad concebida como una búsqueda de transcendencia. Y ambas se distinguieron por seguir su propio camino y relacionarse con lo divino a su manera, directamente y sin intermediarios.

 

 

Volviendo a la literatura, hay algo que está presente en la obra literaria de las dos autoras: el concepto del amor que hay en el misticismo, una conexión del alma con lo inefable que puede dar lugar al éxtasis, o a la revelación.

La idea del alma como un castillo interior, que el yo rodea salvando obstáculos para poder entrar – en una búsqueda en la que a veces se pierde. O que se revela, de repente, en una visión.

Escribe Teresa en El castillo interior, en 1.577 (Cap. I-1)

[…]se me ofreció lo que ahora diré, para comenzar con algún fundamento: que es considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas. […] No hallo yo cosa con que comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad.

Imagen deslumbrante que revela una comunicación directa con lo divino a través de la visión intuitiva o el éxtasis.

La visión mística del alma está presente en muchos poemas de Emily Dickinson. En éste (nº 560), expresa el conflicto interior que surge al examinar la esencia espiritual, al tiempo que se afirma el aspecto mistérico de la naturaleza humana. Emily va más allá y se mide con dios: lo más brillante del espíritu humano “Sobrepasaría al Cielo”.

Si nuestro Mejor Momento durase –

Sobrepasaría al Cielo –

Poca gente – y esta con Riesgo – lo logra –

Ya que esta Suerte – no es dada –

 

Sino como estimulante – en

Casos de Desesperación –

O Estupor – La Reserva –

Que estos momentos Celestiales son –

 

Concesión de lo Divino –

Que tan Cierta como Llega –

Se Retira – y deja a la deslumbrada Alma

En sus Habitaciones desguarnecidas –

 

Did Our Best Moment last –/‘Twould supersede the Heaven –/A few – and they by Risk – procure –/So this Sort – are not given –//

Except as stimulants – in/Cases of Despair –/Or Stupor – The Reserve –/These Heavenly moments are –//

A Grant of the Divine –/That Certain as it Comes –/Withdraws – and leaves the dazzled Soul/In her unfurnished Rooms –

 

Sobre la ignorancia y el abandono de las personas respecto a su componente espiritual, Teresa continúa diciendo:

No es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos, ni sepamos quién somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es, y no se conociese, ni supiese quién fue su padre, ni su madre, ni de qué tierra? Pues si esto sería gran bestialidad, sin comparación es mayor la que hay en nosotras, cuando no procuramos saber qué cosa somos, sino que nos detenemos en estos cuerpos, y así a bulto –porque lo hemos oído y porque nos lo dice la fe- sabemos que tenemos almas. Mas qué bienes puede haber en esta alma, o a quién está dentro de esta alma, o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos. Y así se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura. Todo se nos va en la grosería del engaste o cerca de este castillo, que son estos cuerpos.” (Cap.I,2).

Contesta como un eco Emily Dickinson, tres siglos más tarde, siguiendo este hilo (poema nº 585). Enigmática, deja entrever que aún prescindiendo de lo intelectual, el sentido –la susbstancia, la esencia – sigue al alma.

Si alguna vez la tapa se levanta de mi cabeza

Y deja salir el cerebro

El tipo irá adonde pertenecía –

Sin ninguna indicación mía,

 

Y el mundo – si el mundo está apreciando –

Verá qué lejos de casa

Le es posible vivir al sentido

El alma allí – todo el tiempo.

 

If ever the lid gets off my head/And lets the brain away/The fellow will go where he belonged –/Without a hint from me,//

And the world – if the world be looking on –/Will see how far from home/It is possible for sense to live/The soul there – all the time.

Nosotras seguiremos buscando el rastro de sus palabras por los caminos de la literatura.

(Textos de Teresa de Jesús: Edición y notas del Padre Isidoro de San Jose, Editorial de Espiritualidad, 1.963)

Imagen: La educación de la virgen, George de Latour, Frick Collection