Nuestro blog: Siguiendo a Emily Dickinson

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Un jardín por descubrir

En una carta de mayo de 1852, Emily se refiere a Susan y al amor que comparten como un jardín por descubrir, esperando a la mano que lo cultive: “a garden unseen, awaiting the hand that tills it”.

El jardín es un espacio en el que tienen lugar muchos de los encuentros entre Emily y Susan, desde el inicio de su relación y después de convertirse en cuñadas y vivir en casas vecinas. En la correspondencia que se cruzan, hay multitud de testimonios de sus encuentros y de las confidencias que allí compartían.

 

El jardín entre sus dos casas

El jardín entre sus dos casas

Un ejemplo de los muchos que se conservan de las apasionadas declaraciones de amor que la poeta manifiesta ya en los primeros momentos de su relación, es esta carta de enero de 1855: “I love you as dearly, Susie, as when love first began, on the step of the front door, and under the Evergreens” (“Te quiero tanto, Susan, como cuando primero comenzó el amor, en el escalón de la puerta delantera, y bajo los árboles de hoja perenne”). Muestra de una relación que es tan literaria como física, donde hay una referencia a un lugar concreto en la casa en South Pleasant St. (la “Mansión”) donde vivieron los Dickinson entre 1840 y 1855.

Hay una imagen que me parece especialmente evocadora. En una carta de abril 1852, Emily le cuenta cómo va a salir a ese peldaño en el umbral a recoger hierba recién crecida para enviársela, “some new – green grass”,  en el rincón donde las dos solían sentarse a dejar volar su imaginación. Y dónde las plantas eran testigos mudos de sus confidencias, como ella misma se ocupa de subrayar: “they can’t tell!”. Pero lo único que encuentra es “a sad and pensive grassie – mourning o’er hopes”, una hierbecilla triste y pensativa que se lamenta porque ha sido seducida y traicionada por un tallo de plátano.

La aparición del elemento masculino, en concreto ”Plaintain”: hoja de plátano, parece representar en esta metáfora una ruptura del universo de intimidad que comparten las dos jóvenes. E introduce la incertidumbre sobre el futuro que las espera. De hecho, a partir de ese momento cambia el tono de la carta, aparecen las dudas y los temores y una extraña interrogación sobre la propia capacidad de amar.

Emily expresa sus inquietudes, ante la nula respuesta de su corazón hacia las galanterías de los hombres, y se plantea si el suyo será un corazón de piedra: “a hard heart of stone”. Seguidamente interpela a su amiga “si el mío es duro, el tuyo, Susie, es piedra sobre piedra”, porque parece no ceder nunca.

¿Qué las espera? “Are we going to ossify always, say Susie – how will it be?” ¿Nos anquilosaremos siempre…? La inquietud se convierte en afirmación: “I am glad there’s a big future waiting for me and you”, un gran futuro nos espera a ti y a mí.

En el próximo post nos espera el primer poema de este otoño